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Alimentación sana, barrera contra el cáncer

El Dr. Fredy Quintero, gineco-oncólogo de la Unidad Funcional de Cáncer Adultos de de nuestra Clínica nos compartió información importante sobre los mitos que giran alrededor de la alimentación y su relación con el cáncer.

¿Existen alimentos que pueden protegernos en alguna medida de contraer ciertos tipos de cáncer?

FQ: Hay un grupo de alimentos en los cuales su consumo se ha visto relacionado con menor incidencia de padecer algunos tipos de cáncer, por ejemplo, el alto consumo de crucíferas como lo son el repollo, el brócoli, la coliflor, la col china, entre otras, pueden reducir la posibilidad de presentar cáncer de colon hasta en un 18%; además, hay estudios que nos muestran que también  pueden tener impacto sobre el cáncer de pulmón o el de estómago.

El alto consumo de productos carotenoides como la zanahoria, se relaciona en diferentes estudios con disminución de un 19% de probabilidad de presentar cáncer de mama. El elevado consumo de tomate, puede disminuir el riesgo de presentar cáncer de estómago en un 27%. Los frutos rojos como la fresa y la frambuesa,  tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, lo que ayuda a  disminuir el riesgo de cáncer en general.

Los cereales integrales, al contener fibra, mejoran el tránsito intestinal y pueden disminuir la posibilidad de tener cáncer de colon. Algunos alimentos de origen animal, también tienen protección frente a esta enfermedad. Los que contienen probióticos mejoran la salud gastrointestinal, y el alto consumo de pescado ayuda a disminuir el riesgo de aparición de hepatocarcinoma.

¿Qué alimentos pueden incrementar el riesgo de cáncer?

FQ: El consumo de carnes rojas y los alimentos procesados como los embutidos, tienen relación con el incremento en el porcentaje de cáncer de colon, el mecanismo es la producción de aminas heterocíclicas y nitritos.

Algunos alimentos como el atún rojo y el pez espada, pueden tener mayor contaminación con mercurio y dioxinas, por lo que no es aconsejable consumirlos en grandes cantidades. De igual manera, la alta ingesta de azúcar puede promover la proliferación celular en tumores del intestino delgado, mamá, ovario, colon y páncreas.

Los alimentos ahumados o quemados también son un factor de riesgo para desarrollar cáncer gástrico. El alto consumo de sal es relacionado con el cáncer de estómago.

¿Cómo debe ser la alimentación durante el diagnóstico y tratamiento del cáncer?

FQ: La buena nutrición es uno de los pilares fundamentales para que el tratamiento del cáncer pueda ser exitoso, es importante tener en cuenta que en algunos tipos de esta enfermedad, la pérdida de peso se identifica como un factor pronóstico de padecerla.

Con relación a las proteínas, son necesarias para la reparación de los tejidos; cuando no tenemos las proteínas suficientes, se ve afectada la masa muscular. Las mayores fuentes de proteínas son las carnes rojas, los huevos, los productos lácteos, las nueces, la crema de cacahuate, los fríjoles y las lentejas.

Las grasas tienen un papel importante dentro de la nutrición, ya que son una fuente de energía para el cuerpo, ayudan a transportar algunas vitaminas y a la síntesis de algunas hormonas. Es ideal, que las grasas sean monoinsaturadas como el aceite de oliva  o el de maní, y poliinsaturadas como aceites vegetales.

Los carbohidratos, también son fuente importante de energía para el cuerpo, las mejores fuentes de carbohidratos son las frutas, las verduras y los granos enteros (quínoa, arroz integral, trigo integral o similares).

El agua y los líquidos son fundamentales, los pacientes siempre se deben mantenerse hidratados; se recomienda 8 vasos de agua al día. En caso de vómito o diarrea, se puede aumentar la cantidad de agua.

¿Hay efectos del tratamiento oncológico en el estado nutricional de los pacientes?

FQ: Los tratamientos oncológicos pueden generar efectos adversos molestos para los pacientes, entre los cuales se encuentran los estados de anorexia y los trastornos del apetito. Se recomiendan comidas pequeñas y frecuentes, diversidad en el menú, consumir productos ricos en calorías y con poco volumen, cuando se ingieran líquidos en la comida, procurar que sean ricos en energía y evitar alimentos con alto contenido de grasa.

Cuando se presentan trastornos del gusto y del olfato, se recomienda evitar alimentos con aroma penetrante. Si el paciente tiene la boca adolorida, es recomendable utilizar alimentos con textura blanda, húmedos y evitar alimentos calientes.

 



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